La naturaleza reclama el lugar que le corresponde en la plaza Zamenhof... ¡y sienta bien! Juegos de madera para los niños, setos frutales que bordean un viejo muro de guijarros, árboles que dan sombra: todo aquí invita a relajarse. ¿El pequeño extra que nos encanta? La chaise longue de madera, perfecta para estirarse un rato mientras los niños juegan. Y para prolongar el descanso, hay mesas de picnic y una mesa de ping-pong a su disposición. Un lugar verde y tranquilo en el corazón del barrio, para disfrutar en familia o con los vecinos.
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