De adolescente, convencida de que había sido adoptada, Sabine Delcour explora y examina minuciosamente los archivos familiares: así descubre la fotografía. En 2018, toda su producción artística quedó pasto de las llamas. Dos hechos fundamentales de esta exposición en la que la artista lleva a cabo, con humor, una especie de autopsia autobiográfica con aires de fábula, con motivo de la publicación de su primera monografía.