Descripción
En 1855, el castillo estaba prácticamente terminado: totalmente amueblado y decorado, o casi.
Había llegado el momento de que el administrador elaborara su inventario. Partamos al descubrimiento de este universo heterogéneo, de este lujo decorativo y de su interpretación.
En el exterior, las obras de restauración e incluso de transformación del monumento están en pleno apogeo. Una visita que nos recuerda los primeros viajes a los Pirineos, en particular el de Taine, quien admira el paisaje y se divierte con la historia.
Una visita privilegiada guiada por el conservador del Museo Nacional y del dominio del castillo de Pau.




